CABO DE HORNOS: UN CRISOL BIOGEOGRÁFICO EN LA CUMBRE AUSTRAL DE AMÉRICA

Ricardo Rozzi

Resumen


 En este trabajo se propone distinguir tres descubrimientos de Cabo de Hornos. Un primer descubrimiento habría ocurrido hace unos 7500 años, cuando los antepasados del pueblo originario yagán arribaron a los archipiélagos ubicados al sur de Tierra del Fuego. Un segundo descubrimiento tuvo lugar en 1616, cuando exploradores holandeses avistaron el Cabo de Hornos y transformaron el paradigma de la cartografía europea del siglo XVII que representaba a Tierra del Fuego adosada al continente antártico. Un tercer descubrimiento ocurrió el 2005, cuando UNESCO creó la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos (RBCH) a partir del hallazgo de una excepcional riqueza de especies de briofitas (musgos y hepáticas) y líquenes que transformaron al extremo sur de América en un centro mundial de biodiversidad. En este trabajo se presenta un atributo especial de la biodiversidad de la RBCH: sus múltiples relaciones biogeográficas. Existen afinidades con biotas de seis regiones biogeográficas contrastantes: antárticas, bipolares (subárticas y subantárticas), circumantárticas, gondwánicas, neotropicales y altoandinas, además del alto grado de endemismo. La aproximación metodológica de la filosofía ambiental de campo tratada en el segundo grupo de artículos de este número especial de Magallania contribuye tanto al conocimiento como a la conservación de la pequeña flora de briofitas y líquenes y otras biotas que han permanecido menos percibidas y valoradas en Cabo de Hornos y otras regiones del mundo.


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