SUMERGIDOS CON LUPA EN LOS RÍOS DEL CABO DE HORNOS: VALORACIÓN ÉTICA DE LOS ECOSISTEMAS DULCEACUÍCOLAS Y SUS CO-HABITANTES

Tamara Contador, Ricardo Rozzi, James Kennedy, Francisca Massardo, Jaime Ojeda, Paula Caballero, Yanet Medina, Rodrigo Molina, Fernando Saldivia, Flavio Berchez, Andrés Stambuk, Veronica Morales, Kelly Moses, Melissa Gañan, Gonzalo Arriagada, Javier Rendoll, Francisco Olivares, Silvia Lazzarino

Resumen


La Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos (RBCH) es la más grande de Chile e integra ecosistemas marinos y terrestres, e incluye tres parques nacionales (PN): PN Cabo de Hornos, PN Alberto de Agostini y PN Yendegaia. Se encuentra inmersa dentro de la ecorregión subantártica de Magallanes, que ha sido identificada como una de últimas áreas prístinas del planeta. Sin embargo, no se encuentra libre de amenazas locales y globales, tales como las especies exóticas invasoras, el cambio climático, el turismo masivo y otras actividades económicas que no valoran su diversidad biológica y cultural. Para contribuir a la valoración de la diversidad biocultural, el Parque Omora (isla Navarino, 55°S), ha desarrollado la Filosofía Ambiental de Campo (FILAC), una aproximación metodológica que integra las ciencias ecológicas, las artes y la ética ambiental a través de cuatro pasos interrelacionados: 1) investigación interdisciplinaria, 2) comunicación poética a través de la composición de metáforas y relatos simples, 3) diseño de actividades de campo guiadas con un sentido ético y ecológico y 4) conservación in situ; para contribuir a la conservación biocultural. Presentamos los métodos y resultados de un trabajo multidisciplinario enfocado en los invertebrados y ecosistemas dulceacuícolas de la RBCH, con el fin de: a) contribuir a entender mejor las posibles respuestas al cambio climático por parte de insectos acuáticos en el largo plazo, y b) generar herramientas de investigación y educación que contribuyan a valorar ecológica y éticamente a los invertebrados acuáticos. Las bases conceptuales se fundan en la ética de la tierra de Aldo Leopold y en la ética biocultural de Ricardo Rozzi. A través de la práctica de la FILAC proponemos actividades concretas para la conservación del patrimonio natural y cultural. La valoración ética de los insectos puede contribuir a generar percepciones positivas e incentivar acciones de conservación por parte de la comunidad local, regional, nacional e internacional. Finalmente, exploramos nuevas metodologías de investigación y observación que contemplan el respeto y valoración de la vida de los invertebrados. La FILAC aporta así una metodología que contribuye a transformar la forma prevaleciente en que la sociedad global comprende, valora y se relaciona con los ecosistemas dulceacuícolas y sus co-habitantes y fomenta hábitos de vida más respetuosos y sustentables en el corto y largo plazo.


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